jueves 13 de octubre de 2011

ABANDONADOS.

Los espacios abandonados, los objetos abandonados, poseen una belleza dilatada, que se expande y resulta opresiva. Nos topamos de vez en cuando con ellos, no podemos definirlos, nos sacuden suavemente, nos conmueven; tan desguarnecidos, parecen huérfanos pero no lo están, parecen deshabitados pero no lo están, poseen una gentileza desconocida, intraducible, casi mística. Estos espacios, estos objetos nos inspiran una devoción triste que rompe los lazos con el presente, nos sumergen en crepúsculos anónimos y parsimoniosos, nos dejan incapacitados para segregar los implacables juicios. Lánguida gracia, llena de gallardía perenne e agonizante.













Texto y Fotografías: M.E. Ferrer. Fotos tomadas en el cementerio de Ciudad Bolívar. 2011