viernes, 17 de junio de 2016

Una extraña y sucia belleza en el Hotel 16. María Elena Ferrer



 
Existen chicos en la calle Boston que son muy diferentes,
negocian su verdor,
saben de narcóticos
y perpetúan sus cuerpos de hombres – niños.
Sus abismos son la delicia
de un pelotón de vouyeristas sin rostros,
mirones con sexo duro.
 
 
A las tres de la madrugada llega el forastero,
se detiene en la recepción,
luego de unos minutos suele hablar de esta manera:
Hey, you! Call Dirty Arnold
Hey, you! Call Dirty Joe
Hey, you! Call Dirty Austin
Hey, you! Call Dirty Bobby
Hey, you! Call Dirty Derek
Hey, you! Call Dirty Glen
Hey, you! Call Dirty Evans
Siempre es igual,
el mismo llamado,
la misma extranjera voz,
los mismos humillados nombres,
el triste sorteo.
 
Texto: María Elena Ferrer
Fotografía: Mark Morrisroe

Podría ser Medea. María Elena Ferrer



Solía escribir únicamente en la casa de mis padres
o en la habitación de algún mal amante.
Cuando se me cuestionó sobre el asunto
respondí groseramente y sin mirar a nadie:
Nunca he podido enlodarme mejor
que en los vaporosos cuartelillos con barrotes.
 
 
Soy sibarita,
Soy hechicera, voluptuosa y frágil
Podría ser  Medea,
vivo muy cerca de los escollos
y ya no le temo a las estocadas
 
 
Texto: María Elena Ferrer
 
 

 

martes, 14 de junio de 2016

Fuego, mi perenne fuego. María Elena Ferrer



Avanzaron en medio de los tupidos y verdes senderos.
Ambos vestían camisa suelta de mujer,
ambos de blanco marfil,
adornados de grecas y soles esplendentes.
Llevaban tocados de flores
portaban pájaros marinos en sus trigueñas manos.
Dijo uno de ellos al pie de la Mastaba,
antes de sumergirse en la apócrifa bañera con patas de león:
Mis pensamientos a tu lado
se han convertido en guacamayas de brillantísimos colores.
He dejado el negro cosmos para repetir la dulce letanía de tu gracia
Fuego, mi perenne fuego
Fuego fermentado del duraznillo,  del nopal
Fuego telúrico
Fuego de la lava y los volcanes
Fuego de la palabra
Fuego de las derrotas, las victorias.
Fuego de las alianzas
Fuego que reencarna cada madrugada en jaguar o blando colibrí.
Fuego del labrador y  las sagradas fiestas
Fuego que me abrasa y  requema
Fuego, mi fuego, mi perenne fuego.
Le pasó el cetro como un cáliz a su acompañante.
Empezaron las abluciones de leche,
de miel.
Se vieron aves de colores revoloteando
como si de fiebres  y monos delirantes se tratara
se secaron desnudos al sol
se durmieron abrazados
se soñaron como conejos, venados
corrieron dichosos sobre una planicie desconocida y salpicada de cactus.

El golpe de la chirimía y el tambor los despertó.
Venían los extraños dispuesto a sustituir el gran fuego amoroso,
A desmantelar a sus encumbrados dioses.

Avanzaron robustísimos
belicosos como mascarones de estuco.
Era la guerra.
Morirían desconsolados,
mustios, 
buscándose en la carne apestosa y mutilada del enemigo. 

Texto: María Elena Ferrer


lunes, 13 de junio de 2016

Era una poeta, un mancebo. María Elena Ferrer



Era la noche,
era ese bar,  los tragos pausados, 
el nudo de pudor desatado,
era el ruido festivo, gozoso
el aroma picante que emergía del aire húmedo
Eran los cantos, los augurios.
la palabra suelta, franca,
los gestos entusiastas, sublimados. 

Era la poeta sentada frente a la barra,
era su tercer Gin Tonic, 
era su vigor intacto,
su hedonismo desatado y expansivo.

Era mi delgadez de muchacho
mi imprudente intelecto,
mi bufanda inquieta,
la conversación pulposa.
Era Wilde,
era Kavafis.
Era mi melena sin cortar de animal mitológico;
eran mis recurrentes sacudidas de figurín,
mi resuelta dualidad.

Eran unos dados marcados rodando entre las copas.
Era una poeta,
era un mancebo,
era esa sed melancólica.

Texto: María Elena Ferrer 
Fotografía: 임규형   Q young's Blue Road



Era la demencia. María Elena Ferrer




Arrodillada frente al animal muerto, la presentí.
Me olvidé del olor fétido,
de las hormigas que devoraban  las costillas del infortunado ciervo.
Me quedé quieta,
escuchando,
aguzando cada vez más el oído.
Algo venía agitándose con fuerza,
revolviendo  la negra hojarasca,
algo con músculo de pez,
algo como  vértigo vivo.

Era la demencia, hueca y lechosa.  
No quise esperarla,
el amor  ya me había extraviado.
Cargué la bácula de mi padre sobre el hombro,
caminé bordeando el silencio de los islotes,
me interné en la selva.
Elegí otra vez su pródiga y abrasadora espesura.


Texto: María Elena Ferrer
Fotografía: 임규형  Q young's Blue Road


sábado, 11 de junio de 2016

Ojo excomulgado. María Elena Ferrer




El cuerpo de la poesía reposa en las despobladas tierras del eremita.
Guarda silencio. 
De vez en cuando atraviesa la espesura,
agita las manos en el aire.
Movimiento que redime un llamado milenario. 

Ligeros,
refinados,
sus ciervos cambian de lugar.
Se mueven entre el follaje.

Ojo vacío,
Excomulgado y triste
ya nada logras ver. 

Texto: María Elena Ferrer
Fotografía: Mark Morrisroe

Marguerite Duras. Entrevista en el programa Apostrophes.

Sagrado. María Elena Ferrer


Sagrada no es la hostia, ese pan sin levadura.
Sagrado es el hombre, pan de llanto y pan de risa.  
Sagradas las flores y las aguas,
sagrada la luz,
sagrado el pájaro,
el pez.
Sagrado el león y su presa. 

Texto: María Elena Ferrer
Fotografía: María Elena Ferrer




Siempre está. María Elena Ferrer


La tristeza siempre está, 
pomposa y resistente la llevo soldada al hueso.
En ocasiones, cuando es dulce, 
algo cede, 
todo es plano, 
ventilado, 
nada falta. 

Texto: María Elena Ferrer
Fotografía: María Elena Ferrer


Nos toca derramar el vino. María Elena Ferrer



He venido a ocupar el ocaso, 
con todas mis anomalías intactas
aquí está el presocrático,
aquí yace, aquí
en el medio círculo del eclipse, 
errabundo, 
áspero
desmayado.

Ha finalizado el certamen 
no hay arenas donde demorarse.
Nos toca derramar el vino
ausentarnos de los pórticos
patear la mesa
los enigmas. 
No más higos secos
no más nueces
no más panes aderezados con miel
y negras aceitunas.

Texto: María Elena Ferrer. 


The Cinematic Orchestra - To Build A Home (Ft. Patrick Watson)

lunes, 6 de junio de 2016










Deslumbraste con tus palabras,
con tu verbo perfectamente articulado,
carente de humanidad, de bondad,
de entendimiento
por ese que mendigaba a tus pies,
que estaba trémulo,
desnudo,
mostrando el hueso enamorado.
Cuál es ese pedazo de tierra,
de carne,
de azar,
que he amado hasta ahora verdaderamente
¿Quién es ese pez de oro y plata que me cruza libremente?
Magma encendido que llena de inconstancia,
que satura de banalidad mi ánimo caritativo.
Un día me llené de valor,
torpe,
con esta cara de alucinado,
te ofrendé mis queridos animales,
el cerdo,
el lobo,
el murciélago,
el pavo,
la zorra,
el asno,
la liebre.
Indignada soltaste tu desprecio por lo que llamaste
alegorías de los siete pecados capitales.
Afligido,
puse a tu alrededor mis seres más híbridos,
mis divinidades ambivalentes.
A zancadas trate de subir la esfera inestable de la fortuna.
Ávido,
caprichoso,
exigí la fundición de nuestros laberintos,
pero el día no fue propicio.
Me acusaste de obscenidad,
golpes de una bruta caricia,
el triste holograma de una ciudad,
una ciudad en el extremo sur del Peloponeso.
TEXTO: María Elena Ferrer
Fotografía: Mark Morrisroe

Siberia. María Elena Ferrer



Que cómo es, me preguntas
¿Has visto las antiguas fotos de Siberia?
¿Has visto ese frío blanco,  
esa hilera de hombres que lo cruza como ganado?
¿Caminaste alguna vez sobre una tierra perpetua,
una tierra dormida y mal drenada?
¿Comiste pan negro con gente recelosa, ofendida por tus maneras?
¿Lo comiste dentro de alguna pestilente barraca?
¡Oh, Desierto! Triturador  de almas
Sólo dejas caos, gula y lujuria.

Texto: María Elena Ferrer
Fotografía: Mark Morrisroe

Usted tiene una manera de decir. María Elena Ferrer




Usted tiene una manera de decir
una entonación
usted me deja en un limbo
usted me corteja y me profana
usted me deja delirando
imaginando que me devora cada piedra
cada verde
cada mayúscula
cada murmullo
cada isla
cada rama
Usted me va talando como a un joven árbol
me va bañando el rostro de miel espesa,
de extrañas fatigas
Usted salta aquí, salta allá
usted tiene compasión y yo la insulto
usted no tiene escrúpulos y yo la lleno de perdones.
usted parece un rebaño de sátiros,
sátiros que mastican mi voluntad,
mis mejillas
usted va demoliendo mi centro de gravedad,
usted atraviesa todos mis ríos
usted sigue aniquilando una a una mis doncellas.

Texto: María Elena Ferrer.
Fotografía de la película Hamann. Baño Turco.

sábado, 4 de junio de 2016

Arto Tunçboyacıyan - Zetuni Zar.


The Poet. María Elena Ferrer




Entonces te acercaste y te vimos todos.
Fue largo el tiempo de la expiación
del trabajo duro,
el tiempo de horadar la roca,
de emplear picos, palas hasta el agotamiento.
Un tiempo donde las lágrimas no dejaron de rodar,
donde el surco de tu inconsolable rostro
era semejante al de la piedra que mil veces golpeabas.
Has regresado todo abierto,
todo lisiado.
Tu bello rostro se ha estropeado,
no pudiste detener el derrumbe.
Mira tu ropa, tus cabellos
todo pudriéndose al viento.
Tus ojos fueron forzados a las tinieblas,
privados de la flor,
del amanecer,
de los cotidianos días,
preferiste el subterráneo universo de las vísceras.
 ¡Qué posturas tan forzadas!
¿Cuánto ha sido la distancia recorrida de rodillas?
Has humillado tu cuerpo y tu existencia,
te separaste de tus semejantes
con amputaciones y secos martillazos.
Pero dime, poeta
responde, por favor
¿Algún desconocido Dios legitimó tu evangelio?
¿Encontraste algún reino?
Acaso turquesas, oro, cuarzo, granate.
¿Cuál fue tu hallazgo en todos estos años?
Muéstrame tus manos, tu alma
¿Por qué siguen tan vacías?

Texto: María Elena Ferrer
Fotograma: Andrei Tarkovsky. Stalker-1979

Muhammad Alí. "Soy el rey del mundo, Soy el mejor”.